Cristo
Saavedra Sarmiento
| Nombre y Apellidos: | Cristo Saavedra Sarmiento |
| Nacimiento: | Santa María de Guía de Gran Canaria, 1981 |
| Categoría: | Narrativa |
| Formación: |
Graduado en Lengua Española y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Doctorando en Estudios Lingüísticos y Literarios en sus Contextos Socioculturales por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria |
Colaboradora: Casandra González
Fecha de la publicación: 13/04/2021
Hoy tenemos una cita con Cristo Saavedra Sarmiento (Santa María de Guía de Gran Canaria, 1981). Autor del libro de relatos Antología de un comienzo (2017) y de la novela corta A veces soy diabético (2020), se graduó en Lengua Española y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (2017) y, actualmente, se mantiene ligado a esta universidad a través del Programa de Doctorado en Estudios Lingüísticos y Literarios en sus Contextos Socioculturales y del Máster Universitario en Formación del Profesorado. Residió un año en Salamanca, donde cursó el Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (2018), aunque sus proyectos académicos más inmediatos le impiden, por ahora, ejercer. Emplea todas las horas que le quedan en este apasionante mundo de la escritura, vocación tardía que le permite soñar con lo desconocido y que ocupa menos tiempo del que, a buen seguro, le gustaría.
Tras esta breve presentación, y para comenzar con la ronda de preguntas, damos una calurosa bienvenida a nuestra pequeña tertulia a Cristo Saavedra. Comenzamos con la primera pregunta: ¿Cómo fueron tus inicios como escritor?
Recuerdo haber empezado de adolescente, con alguna tarea de clase o en algún intento fracasado de emular a alguno de los escritores que andaba por mi mesa de noche; aunque todo comenzó realmente cuando inicié mis estudios universitarios, con un microrrelato de Juan José Millás titulado “Un misterio”, dentro de la colección de relatos cortos Los objetos nos llaman [siempre sé dónde está ese libro en casa y, por supuesto, la página de ese texto en concreto]. Había algo en aquella breve historia que, sin saber exactamente por qué, me cautivaba. Hoy, por fin, lo sé, y es lo que busco cuando leo o cuando escribo: la rareza verosímil y el final abierto.
En esa búsqueda de la rareza y el final abierto, ¿cómo y en qué momento nace tu proceso creativo? Es decir, ¿qué es lo que te impulsa a escribir, a crear? ¿Por qué?
Sonará a respuesta fácil, pero nace de una suerte de combinación entre la lectura y las experiencias vividas, incluso del propio día a día [hay quien dice que tiendo a literaturizarlo todo]; no sabría explicar con exactitud cómo operan estos factores, aunque tengo claro que, en mi caso, están íntimamente relacionados. Leer me estimula, me aporta otros puntos de vista, me invita al diálogo [virtual, claro] con la persona que ha escrito, hace que me cuestione aquello que hasta ese momento había pasado inadvertido. Si a todo ello le sumamos lo que ocurre a nuestro alrededor, lo que experimentamos cada día, o los recuerdos que rescatamos de la memoria, encontraremos, gracias a la lectura, una estupenda forma de verbalizarlo.

Fotografía de Raúl Ramos
Ese «alrededor» que mencionas implica vivir en una isla, ¿en qué medida ha marcado la insularidad tu hacer literario?
Soy consciente de hasta qué punto nuestra singularidad geográfica puede determinarnos, condicionarnos; de hecho, mi tesis doctoral bebe de esta particularidad [si se me permite el eufemismo]. Sin embargo, en lo personal, nunca me percaté de esos ingredientes que ahora estudio, o investigo, hasta que llegó internet [no sé, tampoco, si sentirme, o no, afortunado por este hecho].
La insularidad la experimento más ahora [obviamente, por la edad y la experiencia] a pesar de este escenario globalizado en donde todos estamos aquí y en cualquier lugar al mismo tiempo [siempre que puedo, vuelvo a esa metáfora de la esfera que Borges rescató para su cuento El Aleph]. Es un rasgo, sin duda, muy estimulante para la creación artística si sabemos transformarlo en fortaleza. En general, suelo traducir muchas de las adversidades de este «oasis en el desierto de la civilización» [como señalara Unamuno al referirse a Fuerteventura] en rasgos que determinan, de alguna manera, mi propia identidad.
Citas a Unamuno y no puedo evitar realizarte la siguiente pregunta: ¿Con qué autor/a te gustaría colaborar, hoy por hoy, si tuvieras la oportunidad?
Si tenemos en cuenta que se puede colaborar de muchas maneras [hay colaboraciones en revistas, talleres, seminarios, etc., que se acercan a la literatura, y al arte en general, de formas muy diversas], sí; no podría quedarme con una sola persona en algo tan multidisciplinar como la literatura. Otra cosa [no sé si es por ahí por donde va la pregunta] sería una colaboración específicamente creativa. Para mí, el acto de escribir, independientemente de que luego se comparta el resultado, representa la intimidad más absoluta; no quiero decir con ello que, en esa hipotética colaboración, no exista la retroalimentación, pero el encuentro con el papel en blanco lo concibo como una celebración muy personal. Sin embargo, he de confesar que hace ya algún tiempo que vengo interesándome por los artículos de opinión y esa mezcla tan cautivadora de periodismo y literatura y que no me importaría, llegado el momento, volver a ser un alumno ilusionado [José Manuel Marrero-Henríquez, mi tutor de tesis, está publicando, en La Provincia, unos textos fabulosos a propósito de la actual crisis sanitaria].
Una crisis que, dicho sea de paso, nos ha acercado a través del ciberespacio. ¿Qué opinas sobre el frenético ritmo de vida actual y el papel tan importante que juegan las redes sociales en la comunicación? ¿Y en relación con la literatura?
Todo parece ir más deprisa de lo que somos capaces de procesar; una especie de movimiento perpetuo que se acelera de manera exponencial. Como si tratásemos de subir a un tren en marcha. Yo siempre siento que estoy algunos pasos por detrás de todo.
En lo que concierne a la comunicación, me gustaría responder con algo que escribí hace relativamente poco y que, precisamente, publiqué en una de esas redes sociales para señalar que «La paradoja en la era de las telecomunicaciones radica en el no entendimiento, en el violento ruido de los discursos que ensordecen el diálogo; cuantas más palabras hay en la calle, más sordos llegamos a nuestras casas. Y los gritos no mendigan tu atención, no; los gritos exigen, vanidosos, tu silencio». No obstante, si tuviera que hacer de abogado del diablo, diría que, ante todo, depende del uso que hagamos de los diferentes medios a nuestro alcance [ya sabes: ver el vaso medio lleno o medio vacío].
De lo que no cabe duda es de que la literatura puede beneficiarse, y mucho, de estos canales si conseguimos confeccionar los filtros adecuados. La misión implícita de la misma exige pelear en el fango hasta ser lo suficientemente críticos como para dialogar y cuestionar el material que llega a nuestras manos.
En la actualidad, las personalidades que se dedican al mundo literario se ven abocados a competir con otras de diversos ámbitos para conseguir una mayor visibilidad en estos medios. ¿Crees que el trabajo colaborativo es una buena estrategia para reforzar todas las voces?
Existe una especie de máxima en los deportes de equipo que dice algo así como que “el nivel de los titulares lo marcan aquellos que se quedan en el banquillo”. La competencia, entendida como un ejercicio de superación, busca la máxima calidad en cada uno de los resultados. El problema radica en el factor comercial, un ingrediente que, por otro parte, parece indisociable del fin artístico. Rivalizar con esa hambrienta mercadotecnia requiere, por supuesto, colaboración; no se trata de negar su utilidad como fuente de ingresos, sino de evitar que subordine la creación artística a un subproducto de consumo rápido. Y si tenemos en cuenta las vicisitudes del panorama actual, hoy, más que nunca, la colaboración se antoja incuestionable: «las cosas pequeñas florecen en la concordia».
¿Cómo ves el panorama literario en Canarias?
Con optimismo, con mucho optimismo. Observo, con alegría, como cada vez hay más obras de calidad en el mercado. Precisamente, vi hace unos días en las redes sociales que una librería a la que solía ir con frecuencia cuando estudiaba en Salamanca, Letras Corsarias, hablaba maravillas de la novela de Andrea Abreu, Panza de burro [suscribo hasta la última palabra]. Sigue habiendo, porque siempre ha sido así, mucha altura en las letras canarias, y lo mejor de todo es que hoy, más que nunca, traspasan fronteras.
Estamos creando una colección de arte para nuestros lectores. ¿Qué obra artística canaria no puede faltar en la colección de Tertulia y Arte? ¿Por qué?
Sin duda alguna, es la pregunta más difícil a la que me he enfrentado en esta conversación, pero creo que barreré para casa, como se suele decir. Me gustaría recomendar a un artista, más que una obra, a un artista en toda su extensión, un artesano guiense que lleva toda una vida dedicada al embellecimiento de la madera mediante tradición y sabiduría. Hablo de Juan José Caballero Rodríguez y de ese taller anacrónico tan fabuloso donde da cuerpo a baúles, joyeros, loceros, cofres, talleros… Precisamente, es la talla, en especial la talla con motivos canarios, su rasgo profesional más destacado.
La carrera literaria, como cualquier carrera profesional, además de cierta formación o preparación y maestría, también requiere ciertos apoyos para poder alzar el vuelo. Nos gustaría saber quiénes te han apoyado o cuáles han sido tus apoyos tanto personales como profesionales a lo largo de tu trayectoria literaria.
En mi caso han sido más bien ánimos, de amigos, de familiares… Incluso de personas con las que apenas guardo relación. En alguna ocasión se han acordado de mí [como ahora] para algún tipo de colaboración; pero la verdadera andadura ha sido en solitario. He de decir que me llevo muy bien conmigo mismo. La verdad es que estoy empezando, creo que estaré empezando siempre, y mis textos tienen que mejorar casi un infinito [soy consciente de que hasta que eso no ocurra no puedo pretender nada más].
En esa andadura en solitario, ¿cómo proyectas tu futuro?
Tengo la agotadora costumbre de plantear muchos escenarios a corto, medio y largo plazo, pero siempre me veo investigando y dando clases en la universidad. Ahora mismo peleo con y contra mi tesis al tiempo que termino el Máster del Profesorado; escribo muy poco y leo, casi en exclusiva, para mis proyectos académicos, aunque tengo presente que todo cambia muy rápido, que esta realidad es una realidad líquida [si Bauman me permite la licencia], así que es cuestión de tener los aparejos bien preparados.
Finalmente, y para despedirnos, solo nos queda darte las gracias por dedicarnos este ratito. Ha sido un placer descubrir un poco más de ti y de tu hacer literario. Te deseamos mucha suerte en tus futuros proyectos. Hasta la próxima tertulia.
El placer ha sido mío, y agradezco enormemente la oportunidad y el rato tan agradable que hemos pasado juntos. Por mi parte, solo me resta desearles mucho trabajo duro; eso será sinónimo de buena suerte.
Currículum
Publicaciones
2020
- A veces soy diabético, Editorial Círculo Rojo.
2017
- Antología de un comienzo, Editorial Círculo Rojo.
Antologías
2020
- Libro de Cuentos
2019
- Versos en la ULPGC
2018
- Herramientas desde la crisis
