De búsquedas y silencios

El viajero del Faro

Vacíos 1

Presencia

2020
Acrílico, madera y cordel sobre objetos encontrados.
40 x 82 x 10 cm.

Vacíos 2

EncontrarNOS

2020
Acrílico sobre madera y objetos encontrados.
40x 101 x 8 cm.

Perdonen que no me levante 1

Fe

2020
Acrílico, madera y objetos encontrados.
35 x 58 x 17 cm.

Perdonen que no me levante 2

Creer

2020
Acrílico, madera y objetos encontrados.
40 x 24 x 17 cm.

El sueño irreversible

Latido

2019
Acrílico, madera de deriva y objetos encontrados.
37 x 14 x 7 cm.

El arte de levantarse 1

Valentía

2020
Acrílico, madera y objetos encontrados.
65 x 60 x 7 cm.

El arte de levantarse 2

Refugio

2019
Acrílico, tela, ramas secas, madera y materiales encontrados.
50 x 61 x 11 cm.

El arte de levantarse 3

Movimiento

2019
Acrílico, fotografía y materiales encontrados.
50,2 x 121,5 x 8,5 cm.

El arte de levantarse 3

Resiliencia

2019
Acrílico, fotografía y materiales encontrados.
36 x 51 x 5 cm.

El arte de levantarse 3

La Pasión según Mäkelä

2019
Acrílico, tela, clavos y materiales encontrados.
48,5 x 87 x 24 cm.

El arte de levantarse 3

Alineación

2019
Acrílico, lana, llave, rama seca y materiales encontrados.
54 x 29.5 x 13 cm.

El ser humano tiene una capacidad para afrontar adversidades, recomponerse, levantarse y seguir; esta facultad o virtud se llama resiliencia. Las obras de la exposición “De búsquedas y silencios” nos hablan de nuevos comienzos y segundas vidas, de superar obstáculos y resurgir. 

El viajero del Faro crea sus obras a partir de objetos y materiales que encuentra y redescubre, principalmente pedazos de madera, metales y tejidos. En sus piezas representa una metáfora de su propia vida, recomponiendo momentos de crisis personales que le han llevado a reflexionar y a sobreponerse, buscando nuevos caminos y retos. El artista interviene estas piezas en desuso lo mínimo posible, las utiliza tal y como las encuentra, respetando sus diferentes texturas y contrastes. Para él, estos objetos encontrados son un reflejo de experiencias adversas con las que hemos tenido que lidiar y por eso, “tenemos que manejarnos y apañarnos como podemos con esos resquicios, con esos trozos de vivencias, restaurarlos y encauzarlos.” 

Las obras también tratan del silencio. Un silencio que, según el artista, tiene un valor enérgico que nos conecta con nuestro yo interior. A través de la práctica de la meditación, él mismo consigue llenarse de esa energía que le conecta con algo más profundo: algo que le lleva a sentir y a imaginar esas obras que para él ya existen en otro plano, y que se van formando y recomponiendo para volver de nuevo a la vida, como nosotros.  

Esta exposición reúne cuatro series de obras realizadas en su mayoría entre 2019 y 2020. Piezas como “Resiliencia”, “Transmutar”, “Creer” o “Latido” hablan de la conexión con uno mismo, de esa búsqueda interior necesaria para afrontar situaciones difíciles, hablan también de esperanza, superación y sobre todo de valentía. En la pieza central, “Presencia”, el artista incorpora un nuevo azul, color protagonista de la muestra. Este azul irrumpe entre los trozos de madera sin tratar, se entremezcla con las piezas de hierro oxidado y convive con el blanco y el negro. Otro color recurrente en las piezas del artista es el rojo, que podemos ver en la serie “Diarios del Subconsciente”. Como material predominante aparece el hierro pues, a pesar del desgaste y la corrosión provocada por el paso del tiempo, siempre resiste. 

El viajero del Faro ha expuesto de forma individual y colectiva en diferentes espacios de la isla como la Galería Fleming, El Magma, El Círculo de Bellas Artes, Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl (MACEW), Galería MarVick y la Phe Gallery, entre otros. Muchas de sus piezas han sido adoptadas por enamorados del arte que le han dado un hogar en lugares como Alemania, Inglaterra, Suiza, o en diferentes puntos de la Península y Canarias. 

Elena García González
Historiadora del Arte
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