La premisa de la inocencia


Beatriz Morales Fernández


La premisa de la inocencia

 

Los recovecos de historia vacía 
del no-lugar de la risa
inspiran a la ironía descubierta 
que solo se halla en la literatura.

 

Todos hemos amado
lo que nunca hemos sentido 
y, sin embargo, conocemos 
por haberlo leído.

 

Románticos que se comen, 
cuerdos que mueren de angustia 
por saber que saben; 
aventureros de salón,
bailarines sin piernas,
escritores sin palabras.

 

Cada uno de ellos
en la existencia de la primera letra 
que da comienzo a un argumento
y que genera una nueva posibilidad 
de vida, de forma, de un yo poeta.

 

El ser es poesía,
íntegro en sí mismo
e incompleto en su vacío, 
si apreciamos la realidad 
en su destiempo absoluto
y en la premura de la inocencia 
de quien recita

 

con una fijeza apalabrada 
entre las hojas del conjunto 
que hoy leemos

 

la siguiente premisa
—casi religiosa—
de toda conciencia despierta:

 

la vida es un libro
que se escribe constantemente.

 

Morales Fernández, Beatriz. La premisa de la inocencia. Las Palmas de Gran Canaria: Fundación Canaria Mapfre Guanarteme, 2020. 

La poesía es una ventana abierta al mundo que se descubre en la palabra. La página en blanco se vuelve una puerta sin cerradura y la tinta se metaforiza en los zapatos que nos conducen al umbral, donde entramos para descubrir lo inimaginable del pensamiento y la belleza del hallazgo, independiente de una idea y sensorial en la sorpresa.  

Así concibo la vida de un texto literario que surge de mis manos, de mi mente y de mi instinto. Si pudiera describir la sensación que me produce la escritura que surge de mi proceso creativo, no buscaría conceptos concretos o tecnicismos del mismo campo semántico, tan solo buscaría el poema que nació de un impulso, de un sentimiento o de una noche significativa en su silencio. La poesía habla por sí misma. 

Beatriz Morales Fernández

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