La vida o nada


Ana Guacimara Hernández Martín


La vida o nada es una afirmación rotunda sobre la vida. El poemario ahonda en las experiencias que circundamos, que transitamos, reafirmando que sin esas vivencias no se puede conformar la vida. Citando a Frank Herbert: El misterio de la vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar”.

Este poemario está compuesto por ocho secciones que, aunque bien diferenciadas, están relacionadas entre sí. Ocho secciones que representan el infinito, la vida como un todo. En la primera sección, episteme, se desmenuza la palabra y el conocimiento, ese que necesita el poeta, pues sin la palabra y su apertura no hay nada. La palabra deja paso a la psique, a la que rescato y convierto en poesía, sabiendo que la mente es la gran reveladora para sobrevivir y que a veces se nos puede nublar la vida con experiencias como el estrés, el alzhéimer, el duelo, etcétera. Según el psicoanalista Erik Erikson: “Soy lo que sobrevive de mí”.

En las secciones poetas y pintura hablo de la relevancia de la cultura. Las artes, todas ellas, comulgan entre sí. En la sección poetas hago un pequeño homenaje a los escritores de la Generación del 27, tanto por su implicación cultural como por la condición y discriminación política. Para escribir y seguir en el camino del aprendizaje, hay que nutrirse diariamente de la cultura que llega a convertirse en una necesidad básica que hay que cubrir como comer, dormir, etcétera. De ahí que nombre en la sección psique la famosa Pirámide de Maslow.

La sociedad, como tal, entra dentro del la sección instinto gregario. Aquí podemos encontrar desde poemas que desvelan una simple conversación hasta estilos sociales, formas de vida, trabajo y situaciones desde el punto de vista de la crítica social. Las secciones mujer, vida y los versos de mi bisabuela son vasos conductores entre sí. En mujer se hace referencia a los días 8 de marzo y 25 de noviembre, días de lucha incansable para seguir avanzando desde la igualdad, reconstruyendo la autoestima mermada. Citando a la autora Alejandra Pizarnik: “Tú lloras debajo de tu llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche”. En la sección vida es donde comienza el todo y lo enmarca poemas como el siguiente:

ÚTERO Y VIDA

El útero de la tierra, matriz,
donde todo es reciente a lo nuevo.
Cae, cae la vida, se resbala,
entre féminas piernas que alumbran
almagres de la fuente rota.
Sudor y calor
impregnado en cristales
donde se escucha un llanto naciente.
Ojos que ven por primera vez al mundo,
y todo a su alrededor, comienza.

 

Todo el poemario está envuelto en el origen. Por ello su final acaba con una herencia: la palabra. No solo heredamos lo material, sino la esencia. Con esta sección me vienen a la cabeza los versos de Octavio Paz: “Arquitecturas instantáneas sobre una pausa suspendidas”. Mi bisabuela Cha María Balbina era versadora oral de mi municipio, Santiago del Teide. Esta sección, los versos de mi bisabuela, está compuesta por cuatro poemas breves que se pudieron rescatar de nuestro linaje. 

La vida o nada no solo es su interior, también es su portada, siendo las ruinas de una casa en Tamaimo, que es el origen de mis antepasados, de mis tatarabuelos. Una casa que fue el hogar de la palabra, el patio donde se narraban cuentos y se recitaban poemas, perdurando en el tiempo como si fuera el cemento de cada bloque que sostiene la pared.

 

Hernández Martín, Ana Guacimara. La vida o nada. Tenerife: Cursiva Books, Colección de Poesía Tigaiga, Acte Canarias, 2021. 

 

Portada de "La vida o nada" un poemario de Ana Guacimara Hernández Martín

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana Guacimara Hernández Martín

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