
‘Miradas a la colección’ ofrece un sentido homenaje a la recordada artista Pilar Rodiles en la Casa de Colón
- La historiadora María de los Reyes Hernández Socorro hablará sobre la serie ‘Azoteas’ el día 14 de marzo, a las 19:00 horas, con entrada libre hasta completar aforo
En cada azotea, la artista Pilar Rodiles (Tetuán, 1949 – Las Palmas de Gran Canaria 2022) encontraba el anhelado ‘locus amoenus’, “ese encantado lugar en el que la imaginación y el pensamiento recurrente hacen posible el reencuentro con el pasado y la superación de la temida rapidez del tiempo que reiteradamente nos desgasta sin sosiego”. Así describía la mirada artística de Rodiles la catedrática de Historia del Arte María de los Reyes Hernández Socorro, en la presentación de la muestra ‘Azoteas’, en 2014 en el Centro de Artes Plásticas. La historiadora recupera, tras el reciente fallecimiento de la artista, esta serie, a través del ciclo mensual ‘Miradas a la colección’, de la Casa de Colón. La cita es el día 14 de marzo, a las 19:00 horas, con entrada libre hasta completar aforo.
“Oficialmente no se admitían hombres en la terraza; era territorio femenino. Esto se debía, en gran medida, a que las casas podían comunicarse por la terraza; era simple cuestión de escalar y saltar: ¿Y dónde quedaría la seguridad de los harenes si se permitía a los hombres andar de una terraza a otra? Las terrazas son territorios de disfrute y de relación entre mujeres, lugares de encuentro para conversar entre vecinas, para contemplar el cielo, imaginar historias… en el mes de agosto se ponen a secar las mantas y alfombras”. Este es un fragmento del proyecto ‘Azoteas’, donde Pilar Rodiles rememora su infancia en Tetuán, llena de aromas diferentes y mezcla de culturas.
La artista retorna metafóricamente a su lugar de nacimiento, siempre omnipresente en su imaginario plástico. En esta ocasión, tomó como punto de referencia de esta serie dedicada a las azoteas la lectura del libro ‘Sueños en el umbral: memorias de una niña en el harén’ (El Aleph Editores, 1996), de Fátima Mernissi, en el que, desde una óptica feminista, la escritora recrea numerosas historias relacionadas con su infancia en el harén doméstico de su padre, en la ciudad de Fez. A Pilar le interesa cómo la autora concede en este relato especial importancia a las azoteas o terrazas.
La lectura del libro de Mernissi, según explicará la profesora Hernández Socorro, sirvió de inspiración a Pilar Rodiles para elaborar toda una colección de imaginadas azoteas de gran formato (142 x 142 cm), composiciones que se complementan con otras de mediano y pequeño tamaño. Realizadas meticulosamente sobre lona con técnica mixta (collage y pintura), forman una vibrante orquestación de lumínicos colores que funden el cielo y la tierra en un mismo plano, rememorando ornamentales tapices y alfombras tendidas al sol.
Estos conceptuales y transparentes espacios de lo alto son deudores de toda una serie de fotografías realizadas por la propia artista, en rincones e inmuebles de Tánger, con los que va rencontrándose en distintos tiempos. Su mirada puede proyectarse tanto hacia un edificio en construcción, la muralla de la kasbah, un patio con un banco de mármol ornamentado con incrustaciones geometrizantes o, especialmente, sobre vistas panorámicas de tejados urbanos con tapetes, ropa y vegetación, enclavados en escalonadas arquitecturas que se asoman al mar.
A partir de estas instantáneas, Rodiles construye y deconstruye sintetizadas y múltiples imágenes plásticas de un pasado que se hace eternamente presente por el acto creativo. El resultado lo consigue mediante cálidas y coloristas texturas impregnadas de intensas tonalidades blanquecinas, derivadas de la luz del lugar y del viento de levante, que contrastan con las gamas rojizas y añiles marroquíes.

