Quimeras de sal


Inma Flores

Temblando

Temblando… Tu añoranza en mi almohada
Abraza todo anhelo consumido
Al pensar que quizás se ha conseguido
Untar tu corazón de mermelada.

 

El café ya se escucha en la cocina
Y la taza le aguarda presurosa
En el búcaro espera nuestra rosa
La caricia de amor, ya sin espina.

 

Así es como amanece cada día
La rosa, tú, y yo… Es nuestro sino
Dibujado en el lienzo del recuerdo.

 

Esperando tu boca que sonría
Al triste adiós con mudo desatino.
Mis ojos se lamentan si te pierdo.

Flores, Inma. Quimeras de sal. Gráficas Atlanta, Vivencias oníricas, 2016.

Inma Flores

 

 

 

 

 

Estos versos forman parte del soneto “Temblando”, publicado en el poemario Quimeras de sal, entre otros tantos que hablan de la vida, del amor y el desamor y donde se desparrama un poco de humor a modo del azúcar que nunca ha de faltarnos.
El amor es esa fuerza que nos arrastra, nos ancla o nos impulsa más allá de nuestros deseos. En ocasiones, nos sentimos imparables; en otras, carentes de fuerzas para seguir más allá, incluso para existir, pero siempre hay un “algo” que nos invita a la vida, a levantarnos de ese fango incómodo y a volver a dar nuevos pasos.
Amor y desamor van de la mano, como la espina al tallo de una bella rosa, como el aguijón a la abeja que nos permite saborear la maravillosa miel.
El amor y la risa, la sonrisa, la paz inundando nuestros sentidos, la pasión que se asoma sigilos y el deseo impregnando cada instante. No puede faltar la duda, el miedo, la espina que hiere nuestra piel. Tampoco la palabra, la confianza, la fe y la osadía de volver a confiar tras la caída.
Amor y desamor, día y noche, sol y luna, tu abrazo y la soledad indeseada… Un zigzag que forma parte de la vida hasta que la muerte nos arrebata el sueño que siempre queda por cumplir.

Inma Flores