Travesía

Leopoldo Emperador

Cabeza africana obra de Leopoldo Emperador

Cabeza africana I

2003-2016
Bronce.
37 x 35 x 17,5 cm.
Colección particular Las Palmas.

El arte de levantarse 1

Cabeza africana II

2003-2016
Poliespán y escayola.
37 x 35 x 17,5 cm.

El arte de levantarse 3

Lares

2014
Hierro forjado, pavonado químico y cera.
Colección particular Las Palmas.
Fotografía Pepe Paiz.

Perdonen que no me levante 2

Hokusai 3/11

2011
Hierro forjado, pavonado químico y cera
46,5 x 52 x 6 cm.
Colección particular Las Palmas y Colección del artista.
Fotografía de Pepe Paiz.

Perdonen que no me levante 1

El sueño del milenio

Bronce.
49,5 x 45 x 23 cm.
Fotografía de Alfredo Delgado.

El arte de levantarse 3

Arborescencia I

2010
Hierro forjado, pavonado químico y cera.
27 x 30 x 26,5 cm.
Colección particular Las Palmas.
Fotografía de Pepe Paiz.

El arte de levantarse 3

Aspid

2011
Hierro forjado, pavonado químico y cera.
21,5 x 56,5 x 32 cm.
Colección particular Tenerife.
Fotografía de Pepe Paiz.

El arte de levantarse 3

Na-ÀNIMI IX

2017
Hierro forjado, pavonado químico y cera.

Vacíos 1

Toro

1997
Hierro forjado y pavonado químico.
Colección privada Valencia.

Vacíos 1

Huriyah en el jardín perfumado

2007
Aguafuerte y aguatinta sobre papel Fabriano Rosaspina.
70,5 x 74,5 cm.
Fotografía de Pepe Paiz.

Vacíos 1

A la sombra del sicomoro

2007
Aguafuerte y aguatinta sobre papel Acuari.
50 x 63,5 cm.
Fotografía de Pepe Paiz.

Vacíos 1

Homenaje a Morandi

2008
Aguafuerte y aguatinta sobre papel Fabriano Rosaspina.
50 x 70 cm.

Vacíos 1

The cave

2008
Aguafuerte y aguatinta sobre papel Fabriano Rosaspina.
34 x 24,5 cm.

Vacíos 1

Unter den Linden

2007
Aguafuerte y aguatinta sobre papel Fabriano Rosaspina.
100 x 70 cm.
Fotografía de Pepe Paiz.

En esta laberíntica incertidumbre, me sitúo en la costa africana. Y desde este litoral inicio una singladura con un punto de partida en el paradigma y una derrota aún misteriosa y emblemática. Entre una cultura institucionalmente dependiente y una travesía en solitario, elijo esta última por la intimidad del reducido espacio de mi esquife, por la manualidad del remo y el viento en el paño. Porque el buque a vapor, tecnológico e imponente, se ha hundido ya y su naufragio no ha sido poético como el de la teodicea en el mar de la ensoñación, sino en el Atlántico mil veces cruzado y espeso de pensamientos hastiados.

error: Content is protected !!